
Tenía miedo de no saber cómo enseñar estas cosas. Pero el formato es muy sencillo: lees el pasaje, hablas sobre la pregunta y haces la actividad. En la tercera semana, mi hija empezó a hacer sus PROPIAS preguntas. Le dijo a un amigo en la escuela que podemos saber que Dios es real “por evidencias, no solo por sentimientos”. Tiene 8 años. Este cuaderno llegó para quedarse en nuestra rutina.
Valentina R. | Mamá soltera, Medellín, Colombia





















